La vida es un constante de decisiones y por lo tanto de dudas. Algunas veces la elección es simple, pero en ocasiones una decisión implica una renuncia, un sacrificio y claro una consecuencia más dura.
Algunas veces tenemos que elegir entre nosotros mismos o alguien o algo más, sabiendo que cualquier elección significará la renuncia de una parte de ti o una pérdida total de ti mismo.
Dudamos antes, durante y después de decidir, recurrimos a amistades en ocasiones a oráculos, videntes y respuestas mágicas que nos aclaren el camino y nos aseguren ganar la apuesta antes de apostar. Y una vez que decidimos buscamos la aprobación de los que nos rodean para reafirmar a nosotros mismos que hicimos lo correcto.
Para mí la duda es de lo poco más humano y sensato que le queda a la humanidad. Es parte de un proceso de madurez y autoconocimiento, en el que aprendes a hacerte responsable de ti mismo y de tu vida, a aceptar las consecuencias y buscar tu camino a tu modo. Hay que ser muy bestia para no dudar nunca.
No importa lo fácil o difícil que sea la decisión a tomar, lo importante es que una vez tomada y aceptada la consecuencia tú ya no eres la misma persona y como me dijo una buena amistad hoy: "cuando se hace lo que realmente quieres no puedes estar equivocado".
No hay comentarios:
Publicar un comentario